
Víctor Valdés no olvidará nunca el 3 de junio de 2010, el día en el que debutó con la selección española. Siempre había dicho que jugar con La Roja es lo máximo a lo que puede aspirar cualquier jugador y, en su caso, el sueño se convirtió en realidad en el amistoso ante Corea del Sur en el estadio Tivoli de Innsbruck.
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